lunes, 9 de febrero de 2009
Resulta indudable que la ambición del ser humano ya no tiene límites en el mundo actual. Esa apreciación talvez no era aplicable a la República Dominicana de hace unos 20 ó 25 años, cuando todavía nuestra sociedad no había conocido los niveles de degradación que acusa hoy dia.
Actividades como el narcotráfico, aunque ya existían previo a ese período de tiempo transcurrido, tenían manifestaciones mínimas, mientras los crímenes no eran tan abundantes cuando eran producto de la delincuencia común. Viviamos en una sociedad que tenía determinados niveles de virginidad en los diferentes ámbitos.
Hoy, sin embargo, no sólo se han agravado los niveles de incidencia de la delincuencia común y el narcotráfico, sino que también han aparecido otras manifestaciones de crímenes que hasta hace poco eran desconocidas en nuesto país, como son el secuestro y los asesinatos por encargo.
En fin, nuestra sociedad ha sido invadida por toda modalidad del crimen, al punto que la Policía, ni otros organismos represivos han estado en capacidad de controlar, lo que en determinadas circunstancias deja a la población a merced de una delincuencia cada vez más agresiva y que no para mientes en cometer cualquier tipo de fechoría.
Sin embargo, jugar con la vida del ser humano para obtener mayores ganancias o hacerse más rico, es sencillamente un crimen de lesa humanidad que no puede ser tolerado de ningún modo por las autoridades dominicanas del ramo.
Desde hace un buen tiempo personas calificadas vienen denunciando la venta en el mercado farmacéutico de medicamentos falsificados, que en el mejor de los casos no controlan ni curan ninguna enfermedad y en otros casos pueden ocasionar la muerte a cualquier paciente.
Es una barbaridad que se une a la gran lista de delincuencias que se cometen en el país, y toca a la secretaría de Salud Pública actuar transparentemente para resolver el problema sin dejar el caso cerrado con el cierre de varias farmacias, pues no basta con eso. Es necesario que los responsables a todos los niveles de tan malvado crimen paguen en la cárcel su conspiración contra la salud y la vida del pueblo dominicano.
No es posible que este tipo de crimen se cometa en el pais, y que en el mismo participen, como se ha denunciado algunos laboratorios, pues tiene que haber verdaderos controles por parte del Departamento de Drogras y Farmacias de Salud Pública.
También se habla de que muchas de las medicinas falsificadas llegan desde el exterior, lo que significa que tanto Migración como Aduanas deberán también jugar mejor su papel en ese aspecto.
Solo esperamos que se actúe responsable y ejemplarizadoramente, ante un crimen tan serio en contra de la sociedad dominicana.
