Derrota por falta de unidad en el CDP

sábado, 12 de septiembre de 2009

El pasado 28 de agosto los periodistas asistieron a un proceso electoral en el cual fue reelecto el Movimiento Marcelino Vega en la dirección del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), el cual no puede ni tiene capacidad para aportar nada nuevo a esta institución.

Es lamentable que los grupos de oposición no hayan sido capaces de unificarse para enfrentar a un movimiento que se cree dueño y señor de nuestro gremio, los cuales han ascendido a puestos claves en el CDP fruto en algunos casos de la falta de conciencia de muchos de los que votan en la institución, lo cuales aveces depositan su voto movidos por el amiguismo o por cualquier causa ajena al objetivo de desarrollo del gremio.

Traté en vano en el pasado proceso electoral de que varios grupos se unifiaran para enfrentar al Marcelino Vega, pero pudo más el interés personal de ser presidente que los intereses de la institución. Se impuso la tosudez de dirigentes grupales que pierden de vista que para desplazar a esa agrupación deben despojarse del individualismo.

Si se hubieran unido los grupos que adversan al Marcelino Vega otro gallo hubiera cantado hoy, pero pudo más el afán de curriculum que el interés gremial, lo que habla claramente de la incapacidad de quienes se propusieron en estas últimas elecciones dirigir nuestro CDP. No pudieron ver más allá de la curva, y sólo enarbolaron discursos inmediatistas, rechazando de plano la unidad con sus actitudes triunfalistas de una victoria que sólo podía estar en sus mentes y muy fuera de la realidad. No fueron capaces de sacrificarse unos y otros. Sólo se imaginaron con la ñoña puesta, es decir, sólo atendieron sus aspiraciones personalistas, y desdeñaron el pedido de una gran parte del electorado que les clamaba unidad para acabar con la dictadura de un grupo.

La historia demuestra que quien no practica la unidad en el CDP difícilmente logre resultados positivos, sobretodo cuando se hace campaña desde fuera del poder. Esto se lo expliqué a quienes desde fuera del Marcelino Vega aspiraban a la presidencia del CDP, pero persistieron en su personalismo con pobres excusas y justificaciones.

El Movimiento Unitario Juan Andujar ha sido el grupo con mayor vocación de unidad dentro del CDP, lo que se demuestra con la unidad en 1997 con el grupo Convergencia de Oscar López Reyes, aún cuando éste no alcanzara en ese momento la presidencia del CDP.

En 1999 tratamos de aliarnos con el mismo grupo que llevaba nuevamente a López Reyes como candidato presidencial, pero el grupo Convergencia desdeñó nuestra propuesta, lo que nos llevó a pactar con el Marcelino Vega con muy buenos resultados. Pactamos nuevamente con el Marcelino Vega en el 2001, por lo cual logramos dirigir el IPPP. En el 2005 tratamos nuevamente de lograr la unidadad con ese grupo, pero el sectarismo de algunos de sus dirigentes lo impidió, lo cual lo llevó a morder el polvo de la derrota.

En ese momento suscribimos un documento en el que se estableció que en las elecciones del 2003 el Movimiento Marcelin Vega apoyaría a un candidato del Movimiento Unitario para las elecciones del 2003, lo cual cumplieron a regañadientes y sin hacer campaña, excepto Aurelio Henríquez, quien recorrió varias veces el país junto a nosotros porque se autoproclamó candidato del IPPP en representación del referido Movimiento. Esta unidad volvió a resultar gananciosa.

Estos casos de unidad que hemos citado, y que forman parte de la historia del CDP, son ejemplos elocuentes que de que es necesaria la concertación entre los grupos para asegurar la victoria.

En el CDP existen dos organismos claves que pueden ser tomados como base para que sea concertada la unidad entre varios grupos. Estos son el Comité Ejecutivo Nacional y el IPPP. Pero nada de esto fue analizado por los flamantes candidatos de la oposición creyendo cada uno que tenía las elecciones ganadas para luego tener la pesadilla de la derrota vergonzante.

Pienso que los pasados candidatos de oposición en el CDP no midieron sus limitaciones y debilidades electorales particulares. Unos por ser nuevos en el proceso, otros porque no hicieron el trabajo arduo que se requiere para ganar, mientras algunos olvidaron que tenían décadas fuera de esas lides y que las nuevas generaciones de periodistas, sobre todo del interior del país no le conoce.

Pero juntos, uniendo sus fortalezas minimizaban sus debilidades y estoy seguro que hubieran ganado las elecciones, pero ya es tarde para ablandar habichuela, sólo ganaron mucha experiencia, que ojalá puedan utilizar en el futuro.


Volveremos luego sobre el tema.

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